El proyecto Nodo Logístico Cebollatí, impulsado por Exportia —integrada por las firmas Cinclus y Dervalix—, continúa avanzando en su proceso de autorizaciones y planificación con una inversión estimada de US$ 50 millones. La iniciativa contempla la construcción de una terminal fluvial multipropósito sobre el río Cebollatí, en el departamento de Treinta y Tres, con el objetivo de generar una nueva vía de salida para la producción del noreste del país hacia los puertos del sur de Brasil.
Entrevistado por Radio Carve, el director de Exportia, Federico Artigas, explicó que la terminal estará ubicada en un predio de 40 hectáreas sobre la margen izquierda del río Cebollatí, a ocho kilómetros de su desembocadura en la Laguna Merín y frente a la isla del Padre. Según indicó, la localización fue definida tras varios estudios técnicos que identificaron esa zona como la más adecuada para el desarrollo de una plataforma logística fluvial de gran escala.
Artigas señaló que los estudios de factibilidad comenzaron hace más de tres años y que desde hace más de un año la empresa viene tramitando las autorizaciones correspondientes ante organismos públicos. Actualmente, el proyecto se encuentra en la etapa de puesta de manifiesto para el cambio de uso de suelo y el Programa de Actuación Integrada, pasos previos al estudio de impacto ambiental.
El ejecutivo destacó además que el Ministerio de Transporte y Obras Públicas comunicó recientemente que en los próximos días se publicará la puesta de manifiesto para la ocupación del álveo público, un avance considerado clave para la continuidad del emprendimiento.
Mejora de la competitividad
La iniciativa busca crear una nueva ruta logística para una región que, según los estudios realizados por la empresa, enfrenta restricciones para atraer inversiones industriales y agroindustriales debido a los elevados costos de transporte. La conexión fluvial permitiría vincular la producción uruguaya con los puertos brasileños de Río Grande y Porto Alegre, mejorando la competitividad de diversos sectores productivos.
La operativa estará basada en barcazas autopropulsadas similares a las que actualmente navegan en la Laguna de los Patos. Estas embarcaciones tendrán una capacidad equivalente a entre 80 y 100 camiones, con aproximadamente 90 metros de eslora y 14 metros de manga, lo que permitirá movilizar importantes volúmenes de carga a menores costos.
Entre las mercaderías previstas para la terminal figuran arroz, soja, productos forestales, fertilizantes, clinker y carga contenerizada. Artigas sostuvo que entre el 50% y el 60% de la carga potencial ya existe en la región, mientras que el resto se generaría a medida que el puerto consolide su actividad y estimule nuevas inversiones productivas.
El proyecto fue diseñado en etapas. La primera demandará una inversión cercana a US$ 20 millones y permitiría operar aproximadamente la mitad de la carga proyectada. Una vez iniciadas las obras, la terminal podría estar operativa en un plazo de entre 12 y 18 meses, con el objetivo de concretar esta fase inicial antes que finalice el 2028.
Las siguientes etapas contemplan ampliaciones progresivas del muelle y de la infraestructura logística asociada, en un proceso que se extendería entre cinco y siete años. Paralelamente, será necesario mejorar algunos tramos de la red vial de acceso, especialmente los seis kilómetros comprendidos entre Camino de La Balsa y el predio donde se instalará la terminal.
Para Exportia, la reciente firma del contrato entre la empresa brasileña Eco Prime Engenharia Ltda. y el Departamento Nacional de Infraestructura de Transportes (DNIT) de aquel país, para las obras de dragado en los canales San Gonzalo y Sangradouro, constituye un hito fundamental. Según Artigas, esta decisión acelera el desarrollo del proyecto y fortalece las perspectivas de una futura integración logística entre Uruguay y Brasil, incluyendo una operativa relevante de contenedores para la región.



