«Estamos trabajando para sustituir la draga «D-7″ en este período. Eso es urgente», afirmó el gerente del Área de Dragado, de la Administración Nacional de Puertos (ANP), Manuel Ferrer, en diálogo con Altamar News.
«No se puede continuar invirtiendo en un equipo tan añoso que genera dificultades de cambio tecnológico, de disponibilidad de repuestos y que no es eficiente», fundamentó.
La «D-7» (OMI 7053161) es una draga de succión de arrastre, con bandera uruguaya, construida en 1970, de 86,5 m. de eslora, 15,5 m. de manga y capacidad de 2.500 m3. de cántara. Es la más antigua de las tres que posee el organismo portuario, las otras dos son la D-9 «Alfredo Labadie» (IMO 8320652) construida en 1984 y la D-11 «21 de Julio» (IMO 9828742), botada en 2018.
Ferrer recordó que ya en 2019 el área de Dragado alertó al directorio de la ANP sobre la situación del equipo y la necesidad de su remplazo. Hoy la autoridad portuaria se encuentra abocada a recuperar sus activos con el objetivo de mejorar los estándares y resultados de gestión en el área, señaló.
Informó que tras obtener un permiso «excepcional» otorgado por la Prefectura Nacional Naval, la «D-7» trabajó hasta el 31 de diciembre en el canal de La Teja, en la bahía de Montevideo. Ello permitió resolver una dificultad puntual en el mismo. La operatividad del canal es clave porque facilita el abastecimiento de combustible a la flota del Atlántico sur, apuntó.
El entrevistado aseveró que es necesario varar al buque porque necesita «reparaciones importantes», lo que se realizará en una fecha a definir en el dique de la Armada Nacional, en Montevideo. La nave lo requiere no sólo para obtener el certificado de navegabilidad sino por razones operativas y de confiabilidad, consideró. Cuando la varadura se concrete, «deberíamos aspirar» a que sea la última antes de sus últimos años en funcionamiento, analizó.
Draga con componentes construidos en Uruguay, es una posibilidad
Con el objetivo de remplazar la embarcación, en estos momentos la autoridad portuaria trabaja en la definición de las características del equipo necesario para luego proceder al llamado a licitación internacional, lo que demandará todo este año.
Incorporar una nueva draga que sustituya a la «D-7», «no es una cuestión meramente económica sino operativa», sostuvo el jerarca de la ANP. Cuanto más antiguo un buque, repararlo insume más tiempo y recursos económicos. A su vez, el período de disponibilidad de uso de la embarcación se va reduciendo, explicó.
Ferrer dijo que aún no está tomada la definición si el llamado a licitación será para la construcción de una nueva draga o la compra de una unidad nueva o usada. En cualquiera de los tres casos significará un salto cualitativo para el servicio de dragado, aseguró.
Opinó que la construcción de una nueva draga con componentes realizados con mano de obra nacional y que cuenta con el antecedente de la D-11, sería, de acuerdo a su criterio, lo «óptimo».
En ese caso, una parte de los componentes se fabricaron en Montevideo, en instalaciones de la metalúrgica CIR, y otro grupo de piezas, correspondientes a la sala de máquinas y bombas, se realizaron en Países Bajos, por la empresa Royal IHC, para luego ensamblarse en nuestro país.
Ferrer afirmó que avanzada la definición de las características que debe tener la nueva draga, el directorio evaluará las opciones disponibles y resolverá la mejor considerando factores como el precio, plazo de entrega y las capacidades del equipo.



