Sistema de Laguna Merín - Laguna de los Patos
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“Laguna Merín. Integración, desarrollo y proyección estratégica” fue el nombre de la conferencia con la que la Liga Marítima celebró su 40º. aniversario y tuvo como expositores al ex presidente de la Comisión Mixta Uruguayo-Brasileña para el Desarrollo de la Cuenca de la Laguna Merín, Gerardo Acosta; al secretario de la Dirección General de Asuntos de Frontera, Limítrofes y Marítimos de Cancillería, Álvaro Picón y al encargado de Despacho de la Dirección General de Transporte Fluvial y Marítimo, Jerónimo Reyes.

Acosta invitó a mirar el este del país como una región con una enorme proyección estratégica. La cuenca abarca unos 62.250 km.2 repartidos casi por mitades entre Uruguay (53%) y Brasil (47%), y su laguna es el segundo mayor espejo de agua dulce de Sudamérica, detrás del Lago Titicaca.

Es, además, una cuenca de llanura, atravesada por los ríos Yaguarón, Cebollatí, Tacuarí y San Luis. El disertante recordó que Uruguay tiene una de las redes hidrográficas más densas del mundo, pero que en la zona no hay saltos de agua relevantes y las aguas corren despacio, casi siempre por debajo de un metro por segundo. Señaló que la red de monitoreo hidrometeorológico no fue pensada con visión de cuenca y no alcanza a reflejar la verdadera importancia de los recursos que hay que gestionar.

El ex titular del organismo binacional informó que el arroz es la gran actividad de regadío, con unas 165.000 hectáreas sembradas y rendimientos de 9.370 kilos por hectárea, y su cultivo exige canalizaciones y embalses que han ido moldeando el paisaje, principalmente en la cuenca media. Esos reservorios sirven también para regar cultivos de secano y para el abrevadero del ganado.

No obstante, recordó que en eventos extremos hasta 500.000 hectáreas pueden quedar cubiertas por las aguas, con pérdidas millonarias en cultivos, pasturas, animales, caminos, alambrados y rutas. Debido a esto, Acosta defendió la necesidad de represas de regulación en las zonas altas, como la de Palo a Pique, en Treinta y Tres, pensada para dar seguro de riego y mitigar inundaciones.

El conferencista se refirió a que la ganadería en Cerro Largo, Lavalleja, Rocha y Treinta y Tres concentra el 26% del stock vacuno del país. A ese paisaje de campo se suma la forestación: de las 1.270.000 hectáreas de suelos de prioridad forestal que hay en la cuenca, hay plantadas 345.000, lo que deja un amplio margen de crecimiento. Con una capacidad industrial instalada de 18 millones de metros cúbicos, se prevé que desde el año próximo la oferta de madera supere a la demanda entre 2 y 7 millones, y que del lado brasileño las ampliaciones de plantas de celulosa generen una demanda de materia prima insatisfecha.

Informó que la minería de la cuenca se apoya en el cemento, con capacidad para producir 1.580.000 toneladas al año, y en la cal, además de la bentonita y de yacimientos probados de hierro y magnetita.

En Treinta y Tres, la planta cementera Cielo Azul, inaugurada en setiembre de 2021, puede producir 600.000 toneladas anuales y se la reconoce como la más moderna de Latinoamérica. El disertante indicó que al menos la mitad de esa producción podría exportarse a Brasil, un mercado capaz de absorber todo lo que se le envíe, mientras que prospecciones en curso alimentan el potencial en calizas, hierro y oro.

Al final de su alocución, Acosta identificó a la hidrovía entre Uruguay y Brasil como “una puerta al mundo” que conecte la Laguna Merín con la Laguna de los Patos y los puertos de Pelotas y Río Grande. Con los proyectos de terminales portuarias en jurisdicción uruguaya y la esclusa de San Gonzalo como pieza clave, el corredor permitiría reducir costos de transporte, atraer inversiones y dar salida a la producción del este.

Gobernanza binacional

El encargado de despacho de la Dirección General de Transporte Fluvial y Marítimo del Ministerio de Transporte y Obras Públicas, Jerónimo Reyes, explicó que el sistema hidroviario se organiza en tres tramos que unen Porto Alegre con la Laguna Merín, pasando por la Laguna de los Patos hasta Río Grande. Los dos primeros, que suman 396 kilómetros, ya son navegables. El tercero, de unos 250 kilómetros, que incluye los canales San Gonzalo y Sangradouro, los ríos Yaguarón, Tacuarí y Cebollatí y la propia Laguna Merín hasta el puerto de Santa Vitória do Palmar, todavía no lo es y hoy concentra la atención de ambos países.

Reseñó que tras estudios y planes que se extendieron desde 2012, y una primera licitación de 2023 que se canceló cuando los fondos fueron redirigidos a atender las inundaciones del estado riograndense, Brasil volvió a convocar en 2025 las obras de dragado y balizamiento de la laguna. Las obras fueron adjudicadas al Consorcio Lagoa Mirim, y el 23 de junio de 2026 se firmó la orden de servicio, con 23 meses de ejecución y vigencia contractual hasta noviembre de 2028. El primer paso son los proyectos ejecutivos, que tienen 90 días para presentarse. Reyes detalló que el canal tendrá 35 metros de ancho en los tramos dragados y una profundidad de 4,30 metros, pensada para una embarcación de diseño de 3,50 metros de calado.

El conferencista dijo que del lado uruguayo hay iniciativas desde hace casi veinte años, con concesiones y proyectos de terminales portuarias sobre los ríos Cebollatí, Tacuarí y Yaguarón, además de una propuesta de nodo logístico presentada en 2025 y 2026 que aún espera resolución. Destacó el potencial productivo y citó las producciones: forestal, arroz, cereales y oleaginosos, clinker, cemento, cal y carne. Las mismas tienen lugar en una de las zonas de menor desarrollo económico del país, que abarca a Treinta y Tres y parte de Cerro Largo, Rocha, Maldonado y Lavalleja. Para el jerarca, la hidrovía sería el proyecto logístico que permitiría exportar esa producción y hacerla viable.

Sin embargo, enfatizó en que la viabilidad no está garantizada de antemano. Que la carga efectivamente se mueva por la hidrovía dependerá de que resulte mejor que las alternativas del camión o el tren hasta Montevideo o la ruta por el puente de Río Branco hacia Río Grande, en costos, en tiempos de tránsito y en la experiencia de la carga. Eso, solo se verá en la práctica y tiene que ver con la fiabilidad del sistema y con la facilitación del comercio, apuntó.  

Añadió que se deben considerar, además, restricciones físicas: la esclusa del canal San Gonzalo mide 120 metros de largo por 17 de ancho, y el puente ferroviario cercano a la ciudad de Pelotas tiene un vano levadizo (espacio por el que pueden pasar los buques) de 39 metros, lo que condiciona el tamaño de las embarcaciones. La chata autopropulsada que se maneja como referencia tiene 90 metros de eslora y capacidad para unas 2.800 toneladas.

Reyes enumeró lo que falta: terminales portuarias privadas, mantenimiento del dragado, mejoras en la infraestructura vial y ferroviaria, y áreas de control integrado para el trabajo aduanero, migratorio y sanitario. Insistió en que todo debe hacerse cuidando un territorio de enorme valor ambiental, con humedales, bañados y pastizales, la Reserva de Biosfera Bañados del Este y un decreto de octubre de 2025 que declara humedales de importancia ambiental a gran parte de la laguna. Consideró que la gobernanza binacional, a través de la Comisión de la Laguna Merín y la Secretaría Técnica, será clave para que esa gran idea se convierta en realidad.

Uruguay fortalece la cooperación binacional

Para el secretario de la Dirección General de Asuntos de Frontera, Limítrofes y Marítimos de Cancillería, Álvaro Picón, la Laguna Merín es mucho más que una línea en el mapa: es un espacio compartido con Brasil que exige trabajo conjunto y permanente. En su exposición recordó que esa oficina fue elevada a Dirección General, con dependencia directa de la Secretaría General del Ministerio, un cambio que refleja el peso que el país le atribuye a estos temas. Explicó que se organiza en dos direcciones, una dedicada a la realidad de las poblaciones de frontera y otra a los asuntos limítrofes, marítimos y de comisiones mixtas, y que su misión es coordinar la política nacional de fronteras y articular la actuación de las delegaciones uruguayas en cada comisión.

Picón repasó los objetivos estratégicos del quinquenio, entre ellos promover el desarrollo social, educativo, comercial y ambiental en la frontera con Brasil, con la Laguna Merín como pieza clave por su impacto económico y su valor ambiental. También destacó el fortalecimiento de la infraestructura fluvial y marítima para asegurar el transporte por vías de agua. Enumeró además el entramado de comisiones binacionales y regionales en las que participa Uruguay y subrayó que nadie conoce el conjunto del sistema si no se lo recorre comisión por comisión.

Sobre la cuenca, mencionó que el Tratado de Cooperación para el Aprovechamiento de los Recursos Naturales y el Desarrollo de la Cuenca de la Laguna Merín dio origen a una comisión mixta con delegaciones de ambos países. Su alcance va más allá de lo productivo e incluye la gestión conjunta del agua y de los recursos hídricos. La última reunión fue en abril de este año, y el diplomático remarcó la importancia de contar con estos espacios institucionales para acordar con el vecino el uso de un recurso compartido. En ese marco, dijo que se desarrolla un proyecto del Fondo Mundial para el Medio Ambiente con la FAO, que busca fortalecer a los sectores público y privado, estudiar la realidad social, económica y ambiental de la cuenca y trazar una hoja de ruta de acciones estratégicas para su gobernanza.

Al cierre de presentación, el funcionario se refirió a la hidrovía Uruguay-Brasil, y su Secretaría Técnica binacional y a la construcción del segundo puente sobre el río Yaguarón, cuya licitación publicó Brasil a fines del año pasado, a un consorcio de ese país, y que cuenta con el proyecto ejecutivo y autorizaciones ambientales aprobados. En este proyecto, el país vecino se encargará del puente y Uruguay de los accesos y de un área logística y turística. Picón visualizó al nuevo puente como la “gran arteria” para el transporte de carga. Además, manifestó que la Cancillería articula estas acciones a través de instancias binacionales, como los comités de integración fronteriza.