El secretario general de la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi), Sergio Abreu, advirtió que la región corre el riesgo de quedar relegada si no logra transformar a tiempo sus grandes corredores de infraestructura en herramientas efectivas de competitividad. En particular, sostuvo que la hidrovía Paraguay-Paraná no puede continuar postergando decisiones mientras el mundo avanza a una velocidad cada vez mayor.
“No puede esperar diez años más, no puede esperar cinco años más”, alertó Abreu durante su exposición en la apertura del seminario “La Hidrovía Paraguay-Paraná 2026-2040”, coordinada por Foro Fluvial Sudamericano y que se realizó este miércoles 9 en la sede de CAF – Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, en Montevideo.
Para el secretario general de Aladi, el problema de fondo es que América Latina continúa abordando muchos de sus desafíos con una mirada propia del siglo XX. “Estamos pensando con la cabeza del siglo XX los problemas del siglo XXI”, señaló, y reclamó que el pensamiento estratégico a desarrollar debe priorizar la competitividad por sobre la productividad.
Abreu manifestó que la discusión sobre la hidrovía no puede reducirse a cuánto se produce o cuánto se transporta. Expuso que la verdadera cuestión es cuánto cuesta mover las cargas y cuánto tiempo insumen los procesos para llegar a los mercados internacionales. En ese sentido, cuestionó las trabas burocráticas y administrativas que persisten en las fronteras y que encarecen la logística regional.
El ex canciller uruguayo recordó las negociaciones que hace 30 años protagonizó en torno al dragado del canal Martín García y las dificultades que debieron superarse para alcanzar acuerdos con Argentina. Para Abreu, esa experiencia demuestra que las obras de infraestructura vinculadas a la navegación siempre involucran intereses diferentes, pero que esos intereses pueden y deben ser administrados mediante la negociación.
“Una negociación entre gobiernos y empresarios, para que sea eficiente, tiene que terminar con insatisfacciones por parte de todos. Y ese es el arte de la negociación”, reflexionó.
Hidrovía: Competitividad e inclusión social
Abreu advirtió que el tiempo disponible para la región se reduce frente a un escenario internacional marcado por la transformación tecnológica, la inteligencia artificial y una creciente competencia por las rutas comerciales. En ese contexto, destacó el papel estratégico que tendrán los mares y el transporte marítimo en las próximas décadas. “El próximo tiempo va a ser de los mares, del transporte marítimo”, proyectó.
Planteó que la hidrovía Paraguay-Paraná es una de las principales vías con las que cuenta la región para conectar su producción con los mercados internacionales, pero necesita ser más eficiente para mantener esa ventaja. “Estamos frente a la irrelevancia”, aseveró, al referirse al riesgo de que las oportunidades que ofrece el sistema fluvial sean desaprovechadas por la falta de decisiones.
El expositor también se refirió a la relación entre infraestructura, comercio y desarrollo social. A su entender, una hidrovía más competitiva permitiría fortalecer los corredores de integración fronteriza, generar oportunidades para pequeñas y medianas empresas y favorecer la creación de empleo.
En ese sentido, consideró que hoy el sistema fluvial no sólo es un elemento de competitividad sino de integración e inclusión social. “Si no hay inversión no hay comercio, si no hay comercio no hay empleo, si no hay empleo no hay paz social”, remarcó.
Políticas a largo plazo
Abreu reclamó una mayor sintonía entre el sector privado y los gobiernos y cuestionó que las decisiones estratégicas queden subordinadas a los ciclos políticos. “Hay que trabajar con el sector privado, hay que ponerse de acuerdo” y encontrar una voluntad política que piense “para los próximos 15 y 20 años, no para la elección de mañana”, criticó.
En otro pasaje de su alocución dijo que las instituciones regionales, y particularmente los organismos financieros, tienen un papel relevante para impulsar proyectos estratégicos de infraestructura. Ilustró que la integración es el proyecto y que las instituciones financieras regionales deben ser quienes aporten los recursos para convertir esos proyectos en realidad.
Abreu citó a la seguridad como otro de los grandes desafíos en la hidrovía. A este respecto, advirtió sobre el crecimiento del crimen organizado y su capacidad para utilizar nuevas tecnologías y recursos financieros. Evaluó que la seguridad debe incorporarse al análisis estratégico de las hidrovías y de los corredores de integración.
El ex canciller desestimó centrar la discusión permanente en si las políticas son de izquierda o de derecha, sino en trabajar para recuperar la capacidad de alcanzar acuerdos y construir políticas de largo plazo. “Estamos perdiendo el concepto de la solidaridad y de la tolerancia”, advirtió.
En su visión, la hidrovía Paraguay-Paraná concentra buena parte de las oportunidades de la región para mejorar su competitividad, pero esas ventajas naturales no serán suficientes si los países no consiguen superar las ineficiencias, el pensamiento burocrático y político antiguo, concluyó.

