Cubierta de petrolero | Foto: PNUD
Tiempo de lectura 2 minutos

El ex catedrático de Derecho Internacional Público y Privado y de Derecho Internacional Marítimo, Edison González Lapeyre, planteó la conveniencia de que Uruguay evalúe la adquisición de un buque petrolero como herramienta para fortalecer su logística energética y reactivar su marina mercante. A su juicio, se trata de una alternativa «interesante» que podría generar beneficios tanto económicos como en materia de empleo.

El especialista recordó que Uruguay ya contó en el pasado con este tipo de activos, lo que —según indicó— permitió ventajas financieras y operativas, además de impulsar actividades conexas como el mantenimiento y la reparación naval. En ese sentido, subrayó que el impacto no se limita a la tripulación, sino que abarca a toda la cadena de servicios vinculados al transporte marítimo.

González Lapeyre sostuvo que nuestro país se abastece de crudo desde mercados relativamente cercanos al Río de la Plata, como Argentina, Brasil, Venezuela, el Golfo de México y Nigeria, lo que refuerza la viabilidad de incorporar un petrolero de mediano porte. Esta unidad, explicó, podría operar como una alternativa complementaria para el transporte de hidrocarburos hacia el país.

Como ejemplo, mencionó el caso del petróleo proveniente de complejo argentino de Vaca Muerta, que Uruguay adquiere a través de embarques realizados por la estatal YPF desde puerto Coronel Rosales. «Se trata de una distancia marítima muy corta que podría cubrirse con un buque propio», afirmó.

En este contexto, el entrevistado no descartó la posibilidad de explorar una negociación con Venezuela, país que —analizó— dispone de una flota petrolera relevante y se encuentra en proceso de reactivación de su industria energética. Incluso propuso la eventual adquisición de un buque como parte de un esquema de compensación por deudas pendientes con Uruguay.

Aclaró, no obstante, que la incorporación de un petrolero no debe concebirse como la solución total al abastecimiento energético, sino como una fuente «subsidiaria y alternativa» que permita diversificar opciones logísticas. Además, evaluó que esta iniciativa podría contribuir a revitalizar una marina mercante nacional que calificó como «desvalida».

En cuanto a las características del proyecto, González Lapeyre descartó la construcción de una nueva unidad y se inclinó por la compra de un buque usado, en línea con oportunidades que —a su entender— podrían surgir en el mercado internacional, particularmente en el contexto de renovación de flotas en países productores.