Panorámica del puerto de Montevideo. Foto: Dédalo Films.
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La presidenta de la Asociación Uruguaya de Derecho Marítimo (AUDM), Mónica Ageitos, sostuvo que Uruguay debe fortalecer las condiciones jurídicas, operativas y de infraestructura de sus puertos para consolidar a Montevideo y Nueva Palmira como hubs regionales.

Durante la apertura de las Jornadas Nacionales de Derecho Marítimo, celebradas este jueves 15 en la sede del Poder Legislativo, en Montevideo, la representante gremial afirmó que la aspiración de captar cargas de terceros países tiene profundas raíces históricas y que el desafío actual es traducir esa visión en resultados concretos.

Ageitos compartió el panel con el presidente de la Administración Nacional de Puertos (ANP), Pablo Genta, y el titular de la Comisión de Transporte, Comunicaciones y Obras Públicas de la Cámara de Representantes, Juan José Olaizola, en una jornada que convocó a integrantes de la comunidad portuaria.

En su exposición, Ageitos recordó que Uruguay cuenta con 15 puertos públicos y privados, aunque Montevideo y Nueva Palmira se destacan por su volumen de carga y relevancia estratégica. Para la especialista, un puerto se consolida como hub cuando logra concentrar las mercancías de distintos orígenes y destinos, incluidos los movimientos de carga entre terceros países.

Importancia de transbordos fue saldada hace más de dos siglos

La también presidenta del Centro de Navegación, recordó antecedentes de la aspiración uruguaya de convertirse en un centro regional de distribución y transbordo, que se remontan a 1825. Citó al ministro de Hacienda, José Serrato, quien, en 1906, durante la discusión sobre las inversiones en el puerto montevideano, advertía que estas no se justificaban si atendían únicamente a las necesidades de la carga nacional. Serrato señalaba, según Ageitos, que sin el aporte de los flujos regionales, el desarrollo portuario perdía buena parte de su sentido. “La discusión sobre la importancia del transbordo ya está saldada hace más de dos siglos. Lo que hoy tenemos que hacer es trabajar para hacerlo en números”, enfatizó.

La disertante indicó que aquellos puertos que logran captar el 60% de mercaderías de transbordo, como lo fue Montevideo, se consolidan como hub. Consideró que la ubicación geográfica es una ventaja, pero no garantiza por sí sola el éxito. La cercanía con la hidrovía Paraguay-Paraná y las rutas del Atlántico ofrece oportunidades para captar cargas regionales, aunque Uruguay necesita complementar esa posición con mejores condiciones de acceso marítimo y terrestre, canales de mayor profundidad, infraestructura moderna y conexiones con las principales rutas navieras, observó. A esto se suman la proximidad a mercados de producción y consumo, la protección frente a mercados relevantes y un marco regulatorio estable y previsible. Estas condiciones también pueden favorecer economías de escala y reducir los costos de transporte para los exportadores uruguayos, explicó.

Desde el punto de vista jurídico, Ageitos identificó dos instrumentos claves para proyectar a los puertos uruguayos como hubs logísticos: la Ley de Puertos, núm. 16.246, y el Acuerdo de Transporte Fluvial por la Hidrovía Paraguay-Paraná, ambos de 1992. Destacó la reforma portuaria como un “punto de inflexión” que promovió la inversión pública y privada, la libre competencia, la prestación permanente de servicios y la participación de operadores privados en actividades que anteriormente estaban en manos del Estado. El marco normativo también consolidó el régimen de puerto libre, que favoreció la flexibilidad operativa y la conectividad de las terminales uruguayas, agregó. A más de tres décadas de su aprobación, evaluó que el balance de esa transformación es favorable y reconoció la capacidad del sistema para facilitar operaciones y atraer mercancías.

Anticiparse a requerimientos de la industria naviera

Rememoró que la vigencia del régimen de puerto libre también fue una preocupación central durante la elaboración del Código Aduanero uruguayo aprobado en 2014, mediante la Ley núm. 19.276. La expositora indicó que en aquel proceso se procuró preservar las condiciones que habían contribuido a la competitividad portuaria, entre ellas la posibilidad de cambiar el destino de las mercancías y mantenerlas almacenadas durante períodos prolongados, dentro de las disposiciones vigentes. Esa flexibilidad, sostuvo, es uno de los elementos que permiten ofrecer condiciones atractivas a las cargas y a las compañías navieras.

Ageitos afirmó que el Acuerdo de la Hidrovía Paraguay-Paraná, por su parte, ha sido especialmente relevante para Nueva Palmira, al facilitar la salida al océano Atlántico de mercancías procedentes de países mediterráneos, aunque también beneficia a Montevideo. La conferencista reconoció que principios como la libertad de navegación y tránsito, la igualdad de tratamiento y la eliminación de determinadas reservas de carga, han contribuido a facilitar el comercio y reducir los costos logísticos. Sin embargo, advirtió que persisten desafíos vinculados con la gobernanza y el fortalecimiento de los órganos de la hidrovía, así como con la necesidad de garantizar una navegación más continua, profundizar los canales y reducir la dependencia de las condiciones climáticas y de las decisiones políticas regionales.

De cara al futuro, la titular de la AUDM planteó que Uruguay debe anticiparse a las nuevas exigencias de la industria naviera. Aseveró que las compañías tenderán a seleccionar los puertos en los que operan, por lo que contar con canales y muelles profundos ya no será suficiente: también será necesario disponer de energía para abastecer a los buques mientras permanecen atracados y ofrecer servicios portuarios adecuados.

Para Ageitos, estos desafíos requieren respuestas jurídicas y regulatorias oportunas, de modo que el país esté preparado para recibir nuevas inversiones y operaciones. La consolidación de Montevideo y Nueva Palmira como centros regionales dependerá, en definitiva, de combinar las ventajas geográficas con infraestructura, previsibilidad normativa y capacidad de adaptación, cerró.