Panorámica del puerto de Montevideo. Foto: Altamar News.
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El presidente de la Comisión de Transporte, Comunicaciones y Obras Públicas de la Cámara de Representantes, Juan José Olaizola, abordó los desafíos que enfrenta el sistema portuario uruguayo ante el avance de sus competidores regionales y sostuvo que el país debe profundizar sus esfuerzos para mejorar la eficiencia, recuperar cargas y consolidar su posición como centro logístico de distribución de mercancías.

Durante la apertura de las Jornadas Nacionales de Derecho Marítimo, realizadas este jueves 15 de octubre en el Palacio Legislativo, Olaizola compartió la instancia con el presidente del directorio de la Administración Nacional de Puertos (ANP), Pablo Genta, y la presidenta de la Asociación Uruguaya de Derecho Marítimo, Mónica Ageitos.

Al analizar la situación del puerto de Montevideo, el parlamentario destacó los avances en infraestructura, como la puesta en funcionamiento del Ferrocarril Central en 2024, el viaducto de la Rambla Portuaria y las mejoras tecnológicas en el Acceso Norte. Sin embargo, señaló que todavía quedan obras pendientes para fortalecer la conectividad ferroviaria, entre ellas la conexión con la frontera argentina, que permitiría captar cargas de ese país y de Paraguay. También consideró estratégico avanzar en la profundización del canal de Acceso al puerto, de los actuales 13 metros a 14 metros, ya autorizados.

El expositor identificó como uno de los principales motivos de preocupación la caída del 48% de la carga de transbordo movilizada por Montevideo durante 2025, pese al crecimiento registrado en los graneles. Explicó que este tipo de operaciones resulta fundamental para sostener la escala del puerto y mantener su atractivo para los servicios marítimos oceánicos. En ese sentido, dijo que es necesario trabajar activamente para recuperar los volúmenes perdidos y generar condiciones que permitan consolidar nuevas oportunidades comerciales.

A esa situación sumó los efectos de los conflictos laborales sobre la actividad portuaria. Señaló que se acumularon 80 días de paros en los últimos dos años, con consecuencias para exportadores, importadores, transportistas y despachantes entre otros integrantes de la cadena logística. No obstante, puso énfasis en el impacto negativo sobre la imagen internacional del país. Explicó que cuando una línea naviera comunica una interrupción, el problema trasciende una terminal y termina asociado al conjunto del puerto montevideano. Ante esto, llamó a los actores del sector a canalizar sus diferencias mediante el diálogo y a reconocer la importancia de la actividad portuaria para la economía nacional.

El riesgo de que los puertos rioplatenses se conviertan en feeders

En cuanto al puerto de Nueva Palmira, destacó su consolidación como plataforma de exportación de graneles y celulosa, así como el crecimiento de los embarques de mineral de hierro de origen brasileño. También valoró la creciente participación de Brasil en la hidrovía Paraguay-Paraná, particularmente a partir de las cargas de hierro procedentes de Mato Grosso del Sur. A su entender, una mayor presencia de Brasil en este sistema de navegación puede contribuir a equilibrar las relaciones entre los países de la cuenca y abrir nuevas oportunidades para Uruguay.

En el escenario regional, Olaizola reconoció que el vecino país viene realizando importantes inversiones en infraestructura portuaria y profundización de canales de acceso, con mejoras en puertos como Río Grande, Itajaí, Navegantes y Paranaguá. También mencionó la modernización logística de Paraguay, la competencia de las terminales argentinas y el desarrollo de nuevos corredores de transporte, entre ellos el bioceánico, que ofrecerá la alternativa de movilizar cargas sudamericanas hacia los puertos del Pacífico. En ese contexto, sugirió que Uruguay debe seguir de cerca los acuerdos estratégicos y las inversiones internacionales que puedan modificar los flujos comerciales de la región.

Para el ex subsecretario de Transporte y Obras Públicas la competencia ya no puede analizarse únicamente desde la histórica rivalidad entre Montevideo y Buenos Aires. «La amenaza real son los puertos brasileños», subrayó, y advirtió sobre el riesgo de que las terminales del Río de la Plata pasen a desempeñar un papel subordinado como abastecedoras de otros puertos regionales (feeders). En su visión, las condiciones naturales de Montevideo ya no son suficientes para garantizar su posicionamiento. La calidad de los servicios, la agilidad operativa, la rapidez en el despacho de contenedores, la modernización de los procedimientos aduaneros y los accesos terrestres y acuáticos serán cada vez más determinantes, anticipó.

Como parte de la estrategia para fortalecer la posición uruguaya, Olaizola planteó recuperar cargas, ofrecer mayor certeza a usuarios e inversores y asegurar operaciones portuarias continuas durante las 24 horas, los siete días de la semana. Además, identificó oportunidades en el desarrollo del comercio electrónico transfronterizo, la captación de cargas argentinas —cuyo volumen, indicó, aumentó un 50% durante el último año— y la atracción de inversiones vinculadas a los cambios tributarios en Brasil.

A esto, sumó las posibilidades que podría generar el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, con la perspectiva de ampliar el comercio entre ambos bloques. El desafío, concluyó, es sostener una política de mejora continua que permita a Uruguay competir por las cargas y consolidarse como un proveedor de servicios logísticos para toda la región.