Procesamiento industrial de pescado | Foto: MGAP
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La industria pesquera uruguaya concretó un hito en su inserción internacional con la salida del primer embarque hacia Europa que accede a arancel cero en el marco del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur. La operación fue realizada por la empresa Ciupsa, que cargó un contenedor con pescado con destino a Lituania, marcando el uso efectivo de las preferencias arancelarias entre ambos bloques.

El envío fue embarcado en el buque «Xiamen Express», de la naviera Hapag-Lloyd, e incluye 28 ton. de merluza en formato HGT (sin cabeza, vísceras, ni cola). Este tipo de procesamiento implica un mayor aprovechamiento de la materia prima y una mayor incorporación de valor agregado a nivel local, con impacto directo en la generación de empleo en tierra.

Desde el sector se destacó que la operación no solo representa una transacción comercial, sino también el inicio de una nueva etapa en términos de competitividad. La posibilidad de ingresar al mercado europeo con un arancel del 0% elimina una carga histórica del 15%, que afectaba a las exportaciones pesqueras uruguayas, mejorando en forma sustancial las condiciones de acceso a uno de los destinos más exigentes y de mayor valor a nivel global.

La Unión Europea constituye el principal importador mundial de productos pesqueros, por lo que la mejora en las condiciones arancelarias abre oportunidades relevantes para el posicionamiento de Uruguay. En este contexto, actores del sector señalan que el desafío pasa ahora por acompañar este avance con reformas estructurales que permitan sostener y ampliar la competitividad.

El anuncio fue valorado por la Cámara de Industrias Pesqueras del Uruguay (CIPU) como un punto de inflexión para una actividad que viene atravesando un período complejo. En los últimos años, la industria enfrentó dificultades significativas, entre ellas la pérdida de dos zafras consecutivas debido a conflictos sindicales que afectaron la operativa y el cumplimiento de compromisos internacionales.

A estos factores se suman los elevados costos de producción, particularmente por el incremento en el precio de los combustibles, así como los desafíos logísticos y ambientales asociados a la prospección sísmica en aguas uruguayas. Estos elementos han incidido negativamente en la rentabilidad y continuidad de la actividad.

El presidente de la CIPU, Juan Riva-Zucchelli, sostuvo que la concreción de este embarque «devuelve la esperanza en la capacidad de resiliencia de la industria», al tiempo que advirtió que persisten dificultades operativas. Según indicó, desde el 29 de abril la flota permanece inactiva por diferentes motivos, en contraste con la actividad en países vecinos, lo que evidencia la necesidad de avanzar en condiciones que permitan capitalizar plenamente las nuevas oportunidades comerciales.