Obras en TCP | Foto: Archivo Altamar News
Tiempo de lectura 3 minutos

La ampliación de la Terminal Cuenca del Plata (TCP), considerada la mayor inversión privada en infraestructura portuaria de la historia del Uruguay, avanza según los plazos previstos y tendrá una una primera etapa operativa en 2027, mientras que la finalización total de las obras está prevista para julio de 2028. Así lo confirmó a Altamar News el gerente de Relaciones Institucionales de la terminal, Fernando Correa, tras una conferencia organizada por la Liga Marítima Uruguaya en su sede, en Montevideo.

El ejecutivo explicó que el proyecto representa una inversión cercana a los US$ 600 millones e incluye la construcción de un total de 730 metros de muelle, desde la actual terminal hasta las proximidades de la escollera Sarandí, además de 25 hectáreas de áreas de respaldo, nuevos edificios, talleres, infraestructura eléctrica, conexiones para contenedores refrigerados y equipamiento portuario de última generación.

Según detalló, la primera etapa, que se prevé culminar en julio de 2027, comprende la extensión del muelle hacia la escollera Sarandí, incorporando aproximadamente 400 metros de atraque, en donde se instalarán cuatro nuevas grúas pórtico ya adquiridas y se incorporan unas 12 hectáreas de explanada pavimentada para operación de contenedores. La segunda fase, proyectada para julio de 2028, completará el resto del frente de atraque y las áreas operativas previstas en el proyecto.

La ejecución en dos etapas responde a desafíos constructivos vinculados a la escollera Sarandí. El representante de TCP señaló que esa infraestructura está asentada sobre la arena y requiere procedimientos constructivos específicos para minimizar riesgos y garantizar la protección ambiental durante los trabajos.

Una vez concluida la ampliación, el nuevo muelle estará diseñado para una profundidad estructural de 17 metros, permitiendo operar buques de hasta 16 metros de calado. No obstante, recordó que el compromiso actual es alcanzar 14 metros de profundidad operativa, condición que consideró indispensable para acompañar la evolución de la industria marítima.

En ese sentido, sostuvo que el puerto deberá estar preparado para recibir cada vez más portacontenedores de entre 366 y 400 metros de eslora y buques de 24.000 TEUs para lo cual será fundamental completar el dragado y ensanche del canal de Acceso, e intervenciones en el antepuerto y las áreas operativas de la terminal.

Suministro de energía eléctrica, combustibles verdes y bunkering

A su juicio, la competitividad futura dependerá no solo de la infraestructura física, sino también de la disponibilidad de energía eléctrica, combustibles y servicios especializados. En particular, mencionó el desarrollo de combustibles alternativos como el gas natural licuado (GNL) o el hidrógeno verde, lo que obligará a los puertos a adaptarse a las nuevas demandas de la flota internacional. «Si queremos ser un lugar de concentración y distribución de cargas de la región a mercados extra regionales, debemos ofrecer las condiciones que la industria marítima requiere», subrayó.

Además, remarcó la importancia del bunkering o suministro de combustible a buques. En este sentido, analizó que Montevideo necesita asegurar disponibilidad y competitividad en este servicio para agregar valor frente a otros puertos de la región. A ello sumó la necesidad de garantizar la confiabilidad operativa.

Consultado sobre la pérdida de parte de la carga paraguaya hacia otros puertos, el entrevistado matizó la aparente gravedad del tema recordando que 2025 fue el mejor cuarto año, de los últimos diez, en movimiento de la carga de ese país en Montevideo. Añadió que si se observa esta situación en largos períodos largos, surge que no es la primera vez, ni algo definitivo, que importantes volúmenes de la carga de exportación e importación paraguaya se concentre en una u otra capital del Río de la Plata.

No obstante, dijo que TCP puede contribuir a su recuperación mediante infraestructura eficiente y condiciones comerciales competitivas, aunque aclaró que las decisiones de transbordo dependen principalmente de las líneas navieras. En ese contexto, consideró clave transmitir certezas, señales de estabilidad, seguridad jurídica y previsibilidad para captar esos volúmenes.

Por otra parte, destacó el potencial que representa la conexión ferroviaria en el puerto de Montevideo. Si bien no existen definiciones inmediatas sobre su implementación, aseguró que la terminal ya fue diseñada para recibir trenes cuando las autoridades adopten una decisión en ese sentido. A su entender, la consolidación del Ferrocarril Central abre nuevas oportunidades logísticas, favorecerá la instalación de industrias a lo largo del corredor ferroviario y permitirá transportar carga —mayormente contenerizada— uruguaya y regional hacia el puerto montevideano.